Cuando hace ya casi dos años -1 de septiembre de 2012-, la Unión Europea prohibió la venta de las bombillas incandescentes, los fabricantes y vendedores de bombillas se apresuraron a decir que entrábamos en una nueva etapa energética y lumínica. Y aunque aún en 2014 se estima que las bombillas de Edison siguen muy presentes en los hogares españoles; las bombillas de bajo consumo primero y las bombillas LED más tarde, se han impuesto como principales protagonistas de esta etapa.
Hoy quiero hacer aquí, con el beneplácito de Frederic, un breve repaso por las razones por las que bombillas LED se consideran una apuesta energética eficiente; pero, muy especialmente, quisiera hacer una pequeña guía de los factores que debemos tener en cuenta para acertar en la elección de estos dispositivos.
Antes hablar de estos, es imprescindible incidir en los beneficios de este tipo de iluminación. Beneficios que se centran en el ahorro monetario y energético. En este mismo blog, Frederic ya hizo una mención especial a los LED a la hora de reducir gastos en su misión por reducir la tarifa eléctrica un 50%, tomándolo como una de las principales medidas para limitar su consumo.

Pero no sólo los hogares se hacen eco del ahorro que promueve este tipo de iluminación. Hace unas semanas, un periódico local de Málaga se hacía eco del caso de Moclinejo, un pueblo malagueño que había conseguido reducir su consumo energético en un 80% a partir de la instalación de bombillas LED en los edificios públicos e iluminación exterior. La noticia contaba como en un año se había reducido el consumo desde los 6.300Kwh en enero de 2013 a los 1603 KWh en el mismo mes de este año. Algo que no nos debe sorprender pues desde hace varios años se viene anunciando que la tecnología LED puede tener una incidencia de hasta el 90% del consumo energético, y por ende en las tarifas de la luz.
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ToggleAhorro económico de los dispositivos LED
La razón por la que los dispositivos LED consumen menos energía es, simplificando el asunto, porque convierten mejor la electricidad en energía lumínica, necesitando menos temperatura y teniendo menos pérdidas energéticas en el proceso. Esto, aparte de las consideraciones medioambientales, se ha estimado que supone un ahorro aproximado de 1,6€/mes por cada dispositivo LED en comparación con las bombillas incandescentes.
Vida útil de los dispositivos LED
Por otro lado la diferencia principal entre LED y bombillas de bajo consumo radica en la vida útil así como en la contaminación. No pretendo hablaros de la contaminación, un tema que muchos consideran un bulo orquestado para atacar al sector y del que no dispongo de datos. Pero sí puede hablar objetivamente de la diferencia de horas útiles de los diferentes dispositivos. De este modo, la utilidad de las bombillas de bajo consumo se estima en 6.000 horas aproximadamente, frente a las LED y sus 45.000 horas. Si bien es verdad que el precio de los dispositivos LED es ostensiblemente más caro que el de los demás tipos de bombillas de bajo consumo, especialmente en las primeras marcas como Phillips, la diferencia de horas de vida y su garantía convierte a estas bombillas en una inversión a medio/largo plazo.
5 factores a tener en cuenta en la elección de un LED.
Como decía, el objetivo de este artículo es presentar una especie de guía de factores a tener en cuenta para elegir una bombilla LED que satisfaga las necesidades de cada uno. La revolución LED ha cualificado el mercado de la iluminación y mientras antes solo necesitábamos saber la potencia de las bombillas para elegir la mejor opción; hoy debemos conocer factores como la temperatura, el flujo lumínico o el factor potencia entre otros. Vamos a conocer uno por uno algunos de los criterios más importantes que debemos tener en cuenta:
La potencia (W)
El baremo que todos conocemos sigue siendo un factor a tener en cuenta. Este nos viene a decir los Vatios (W) que consume cada dispositivo.
El Factor Potencia (PF):
El PF es quizás el factor que menos se tiene en cuenta y el que más afecta a la calidad o consumo de una bombilla u otra. Este se refiere al aprovechamiento energético que una bombilla hace de la electricidad que le llega, se mide en una escala del 0 al 1 y significa el % de energía que convierte en luz. Así una bombilla con un 0.7 nos indica que convierte un 70% de la potencia en luz y tiene una pérdida del 30%. A mayor PF, mayor ahorro energético y monetario, pero también mayor precio de compra. Normalmente las bombillas LED suelen tener un PF mayor de 0.8, y este es quizás el secreto de su ahorro.
El flujo luminoso (Lm)
Medido en lúmenes, este factor representa la cantidad de luz que lanza un dispositivo. Existe una relación directa con el baremo de la potencia en las bombillas incandescentes, y su rango más común suele ir desde los 450 Lm (40W aproximadamente) a los 1.600 Lm (100W), aunque no se deben confundir. Ya que una bombilla de calidad puede producir más luz (Lm) con menos potencia (W), mejorando la calidad y el ahorro de nuestra iluminación.
La temperatura (ºK)
Este factor indica el color de la luz que emite la bombilla. Dependiendo de la temperatura, hablaremos de una luz amarilla (2.700ºK) o blanca (6.000ºK). Las temperaturas más utilizadas en la iluminación suelen ser los 2700ºK en hogares, los 3000ºK para oficinas y 4000ºK para almacenes. Las bombillas con temperatura de 6500º K son las que arrojan una luz comparable a la luz del día y suele ser común en hospitales o grandes fábricas. Existe una tabla que se puede pedir a la hora de comprar un dispositivo para conocer detalladamente el color que proporcionará la bombilla en cuestión.

El índice cromático (CRI o Ra)
El CRI indica porcentualmente la calidad y fiabilidad de la luz que emite la bombilla, en comparación con su luz natural. Esta indicado en una escala entre el 0 al 100, donde 100 es la luz y el color natural. Por ejemplo un CRI de 90 o 100 nos asegura unos resultados excelentes, respetando la viveza y brillo de los colores naturales.
Muchos usuarios tienen problemas para detectar este baremo pues en las referencias de los productos suele aparecer un número con tres cifras. Por ejemplo 827: Hay que tener en cuenta que en este código el 8 hace referencia al CRI (en este caso 80) y los dos últimos a la temperatura, añadiendo 00. En nuestro ejemplo sería 2700ºK
Aparte de estos criterios más técnicos, también es recomendable tener en cuenta la etiqueta energética (A,A++…) en cuanto al respeto medioambiental, y el ángulo de apertura (Nº) con respecto a criterios decorativos.
Teniendo todos estos factores objetivos en cuenta, encontraremos que la iluminación LED es una de las medidas más acertadas para descender una tarifa de la luz que solo hace subir y cerrar puertas alternativas, algo que los lectores de este blog conocéis sobradamente.
Me despido en este punto, no sin antes animaros a dar vuestras opiniones acerca de las bombillas LED. ¿ Las tenéis instaladas en casa? ¿ Qué criterios utilizáis para escoger un buen LED? ¿ Os han dado buenos resultados?
Esperamos vuestros comentarios!!